Han pasado ya unos días del fatal accidente ocurrido en el Rally de A Coruña y desde Rallyactivos.com no había tenido la ocación aún de expresarme al respecto, tanto sobre el accidente en sí como sobre las consecuencias que de él se derivan. Devastado, ese ha sido mi estado de ánimo desde que, muy lejos del lugar de lo ocurrido, me empezaron a llegar las primeras noticias. Casi casi a la misma distancia de lo que sería un accidente de iguales circunstancias en un rally en Australia, por eso evitaré entrar en detalles que no conozco y sobre los que no creo que deba opinar.

foto: WRC.com

foto: WRC.com

Los resultados del accidente son tremendamente graves. Lo primero, y más importante, por las víctimas, a cuyas familias y amigos me gustaría mandar mi más sentido pesame. En segundo lugar, las consecuencias pueden marcar a nuestro deporte de manera definitiva en nuestro país y de la manera en que esto suceda sólo dependerá de los implicados en el mismo. Espero, de verdad,  que sea positiva.

Sin embargo siempre hay una cosa que se repite tras cada hecho dramático que marca nuestro deporte, y es la aparición de los “periodistas” iluminados que huelen la sangre. En esta ocasión han aparecido muchos más, algunos mejor y otros peor informados sobre lo que es un rally, qué implica o cómo se trabaja desde dentro para que hechos como el del sábado pasado se erradiquen para siempre de nuestro deporte, que es la máxima sobre la que se vuelca la mayor parte del trabajo de las buenas organizaciones.

Entre los plumillas a los que me refería hay uno que es reincidente, José Miguélez, y al que ya le dedicamos un artículo en Rallyactivos.com que escribió Laura Castro García, periodista en Vavel.com y amiga de esta publicación. No fue la única, ni mucho menos, y parece que la reacción unanime de aficionados del deporte le escoció de manera importante. El susodicho Miguélez lo ha vuelto a hacer, en un artículo de análisis publicado en el diario El País el pasado lunes 7 de septiembre de 2015. En ese artículo nos deja algunas perlas de este calibre, “Ocurre cada cierto tiempo, es la monotonía aceptada y desatendida, casi fomentada, de un deporte periódicamente mortal”, “El rally mata. Es una evidencia, por más que las autoridades, los periódicos y los aficionados se desentiendan. Un suicidio consentido” “Los hooligans de los rallyes, que son multitud, se declararán ofendidos por quienes cantan la cruda realidad; los llenarán de insultos y amenazas: cuidado con acercarse”. Frases de “iluminado” , resentido y, sin duda, poco o nada informado. Parece que salió escaldado del último acto de carroñería que realizó y ahora que han vuelto a pintar bastos, utiliza una buena tribuna para convertirse en adalid de… la ineptitud.

En esta ocasión ha tenido un compañero plumilla que ha salido a apoyarle públicamente, posiblemente dolido por el tratamiento que recibió su compañero de carroñería en pasadas ocasiones. En esta ocasión se trata de Enrique Martín, columnista de El Confidencial.com, del que soy lector asiduo, que si bien intenta hacer un análisis de lo ocurrido, empieza y termina atacando a los que nos movilizamos en otras ocasiones a través de #defiendelosrallyes. Una pena que en un artículo de análisis, lo primero sean las revanchas personales, revanchas que de no haber sucedido el trite accidente nunca se podría haber tomado, y por el espíritu de ambos artículos, parece que lo estaban deseando…a pesar de las víctimas.

foto: WRC.com

foto: WRC.com

A ambos periodistas, ejem, comentarles que he estado trabajando con muchos organizadores  de deportes del motor a lo largo de muchos años y que he sido aficionado a las mismas desde que casi tengo uso de razón. Que ahora, como simple aficionado, sigo totalmente comprometido con la seguridad en las pruebas a las que asisto, intentando, no sólo aplicarlo para mi mismo, sino colaborando con las organizaciones en todo lo que puedo. Que no es lo mismo aficionados a los rallyes y público de los mismos, la gran diferencia es la “cultura” sobre el deporte y sobre los riesgos que implica. Si hay cosas que mejorar en todos los protocolos de seguridad a raíz de este accidente, ojalá sea para bien, a pesar de personajes de este estilo.

Los accidentes suceden y desde el primer momento en el que un aficionado se acerca al motorsport, de cualquier manera, lo primero que debe de aprender es que la actividad es peligrosa, pero no por esos debemos ser considerados unos cómplices de la muerte por apoyar nuestro deporte o, por ejemplo, ¿habría que prohibir las piscinas por el alto número de muertos que se producen en las mismas año tras año? (155 muertes entre Junio y Septiembre en el medio acuático en 2013) o por ejmplo, ¿deberiamos dejar de viajar en tren o en avión cada vez que se produce un ACCIDENTE? Ojalá hubieran estado aquí estos autodenominados periodistas para ensalzar cuando a la prueba del Mundial de Rallyes que se celebra en España se la nominó como la mejor de todo el mundo (una organización ejemplar), pero sin lugar a dudas sí estarán ahí cuando haya algún suceso luctuoso.

Señor Miguélez, señor Marín, a pesar de personajes como ustedes, seguiremos trabajando para hacer de nuestro deporte una actividad lo más segura posible para todo aquel que se quiera acercar a ella en todo lo que esté en nuestra mano, por ejemplo utilizando los medios de comunicación para informar en vez tomarnos revanchas pasadas. Ojalá esta fuera una máxima que se enseñase en las facultades de periodismo…o a lo mejor sí se enseña pero algunos no la aplican…. y aún así se llaman periodistas.

Aunque les pese #defiendelosrallyes

Nacho Rodríguez.

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