Una de las cosas que se le ha achacado al Campeonato del Mundo de Rallyes (WRC) desde la desparición de la antigua guardia, leanse los Mc Rae, Sainz, Makinen o Gronholm, era la falta de ese factor que separa a los simples pilotos de las personalidades del mundo de los rallyes, la personalidad. Incluso a todo un consagrado campeón como Loeb le ha costado 9 títulos o a un fuera de serie como Ogier, que aún no tiene todo el favor del público que sus campeonatos le deberían otrorgar. Otros, con menos, siempre han tenido más peso, por arrojo, por comunicación, por personalidad. En el WRC actual uno de esos extraños ejemplos es Robert Kubica, piloto que “sólo” tiene un Campeonato de WRC2 en su palmarés, aparte de una victoria absoluta en el Campeonato de Europa de Rallyes como actuaciones destacadas, pero que arrastra a multitud de fans y que cuenta con el favor del público allá donde vaya. Un piloto todo arrojo, corazón y mucho, mucho pie derecho. En nuestro ámbito, todo un héroe.

(foto: wrc.com)

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Tras su victoria en el WRC2 en el 2013, ha pasado dos años penando por la máxima categoría del WRC con una estructura semioficial o semiprivada, en cualquier caso, ni oficial, ni totalmente privada. Los resultados no han sido los esperados ni por el propio piloto ni por la afición. La asociación Kubica igual a accidente ha sido la más recurrida en las dos últimas temporadas. Lo cual no ha quitado para ver verdaderas lecciones de velocidad y valentía que pocas veces le han dado réditos, por mucho que haya mostrado una clase al volante que algunos en su vida podrán llegar a mostrar por mucho tiempo que estén a los mandos de un coche similar.

La realidad ha sido cruel con el polaco. En esta temporada que está a punto de comenzar, la que sería su tercera temporada al máximo nivel, será posiblemente la del alejamiento de Kubica del WRC. Justo en el momento en el que podría empezar a sacarle algo de jugo a tanta lección aprendida a base de chapa, a tantos tramos recorridos por primera vez con el desconocimiento de un debutante, a tantas jornadas necesarias para el acoplamiento a un copiloto y las notas, justo ahora parece que se puede acabar si no hay una solución de última hora.

De esta situación hay un par de cosas que no me cuadran y por las que pienso que el patio trasero de Kubica no debe de estar ordenado del todo. Por un lado me sorprende que el promotor del WRC no esté haciendo (como un tipo como Ecclestone haría sin lugar a dudas) todos los movimientos para retener a una de las figuras más representativas y más llamativas del Campeonato del Mundo de Rallyes. Al igual que una figura de un equipo de fútbol o baloncesto es un activo no sólo del equipo que lo tiene. sino de la competición que lo “disfruta”, ¿os imagináis si la Liga Endesa de Baloncsto  robase a Lebron James a la NBA?, Robert Kubica es un activo del WRC y habría que luchar por mantenerlo y que no se beneficie de ello otra rama del motorsport, llámese DTM, WTCC o cualquier otra. Además está claro que hace ya un par de temporadas que se apostó por Polonia como país implicado en el Mundial de Rallyes con una prueba en el calendario (y desde este año con otra prueba también en el Campeonato de Europa), donde parece que hay una generación de nuevos pilotos que apuntan alto y donde hay pasión por los rallyes como se ha podido comprobar. Así que si el promotor no hace ese esfuerzo…por algo será.

(foto: wrc.com)

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Otro punto decisivo es que Kubica no viene con una mano delante y otra detrás. El pastón que ha debido de invertir en los últimos dos años llevándo su propia estructura debe de ser similar al aportado por algún sponsor principal de los equipos punteros. Sin embargo no ha encontrado hueco dentro de esos equipos punteros, por lo menos de la forma que Kubica deseaba, ha estado de satelite y  de “paganini”. Otros, aportando menos, han podido disfrutar o disfrutarán de mejor estatus del que ha podido recibir el polaco. ¿Por qué no ha habido ningún equipo que se lo ha ofrecido? Su salida del grupo PSA no fue del todo buena. Al Campeonato de WRC2 le siguió la experiencia en Gales con el DS3 wrc y luego la ruptura, hecho poco explicado. Estoy seguro que M-Sport estaría encantado de tener esoso euros frescos que llegan con Kubica a cambio de un volante oficial, o por lo menos semioficial, aparte de lo interesante que sería la colaboración con Pirelli, que llega con el paquete. Perto nadie se ha decidido a apostar por Kubica.

La realidad es bien distinta, será el equipo italiano BRC el que llevará el coche de Robert Kubica en el Rally de Montecarlo, única prueba por ahora, ya ha dejado caer su copiloto que estarán ausentes en Suecia, que tienen en su calendario del WRC 2016. La pérdida de Robert Kubica será una gran pérdida para el WRC a nivel de repercusión, justo de lo que más adolece el mismo. Sea por lo que sea, porque el polaco no tiene ordenado su patio trasero o porque haya reticencias del nivel de pilotaje del mismo, parece que es una situación que va a tener difícil solución a corto plazo a no ser que alguien interceda, sea el Promotor, sea Pirelli o sea alguno de los Equipos. Con Kubica se escaparía un mucho de corazón de los tramos del Mundial, ojalá no sea así.

Nacho Rodríguez.

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